Casa de la Cultura, 1975
El teatro es callejero, ambulante, itinerante:
una especie de juglar. A cambio de comida y dinero, aquellos que optan por la
vida en las tablas, al inicio, se las ven de esa forma, en tablas: emparejando
el entretenimiento con el hambre, la atracción con el tesón. Y es que el arte
es juego, una celebración que incluye a charlatanes, farsantes, pícaros,
indeseables y rebeldes. Con 16 años, y luego de desavenencias familiares,
Oswaldo Segura sabe que su vida dependería exclusivamente del teatro. Decide
inscribirse en cursos gratuitos de teatro impartidos en la Casa de la Cultura
de Guayaquil.
Su primer papel lo realiza en la obra “La farsa
del corregidor” de Gustavo Casona, en la cual interpreta a un guardia estático.
100 sucres aseguran la fortuna teatral y los gana a manera de cheque en un
montaje posterior de la obra en el papel de un leñador que exige explicaciones
porque a un burro le cortan la cola. Llama la atención del director y su primer
maestro, Vicente Jaramillo. “Creo que tienes madera para el teatro” le dijo
Jaramillo a quien, como al leñador, empezaría a moldear y trabajar en su propia
habilidad, en su madera.
El Juglar, 1977
Algo tenía que estudiar. La mendocina Taty
Interllige escoge la carrera de Ciencias Físico-Matemáticas, pero sin interés. Le
queda la inquietud, la intranquilidad de no encontrarse en el lugar indicado.
Un curso de teatro despierta en ella la verdad, en especial la práctica de la
expresión corporal. Queda fascinada con lo que ocasiona en las personas: las
perturba, abre sus mentes y las despoja de inhibiciones, les facilita el poder
de la comunicación y la expresión en un trabajo conjunto. Lee por primera vez
una obra de teatro. La descifra y descubre sus componentes. La pasión se
enciende definitivamente y descubre su auténtica profesión: hacer teatro.
Junto a Ernesto “El Flaco” Suárez, también mendocino
y desertor (abandonó la carrera de jurisprudencia), llegan a Ecuador para
dictar cursos de teatro. Exiliado, Suárez abandona su país debido a la
Dictadura Militar del momento (1976 - 1983). Pasa por Perú y Quito ejerciendo
la docencia. Suárez es invitado por Ottón Muñoz, director de cultura de la M.I.
Municipalidad de Guayaquil para dar cursos de teatro en la Biblioteca
Municipal. Cerca de 90 personas se inscriben para el curso. Conoce al actor
Henry Layana, con quien traba amistad durante dos seminarios-talleres y una de
las personas que acude a sus cursos es Oswaldo Segura. Las técnicas de
improvisación de Suárez lo deslumbran. Aunque los talleres estaban destinados a
durar únicamente tres meses, Segura y sus amigos convencen a Suárez de
permanecer más tiempo en Guayaquil.
El valor de la improvisación y un estilo libre
de interpretación como características principales del método impartido por
Suárez -además del lineamiento costumbrista que atraviesan a obras y
personajes- revolucionan la manera de hacer teatro en el Ecuador: nace el Grupo
El juglar en las escalinatas de la Casa de la Cultura. Su teatro es popular, de
barrio: de levante, comunidad y lucha. Van de plaza en plaza, de casa en casa,
de pueblo en pueblo, de barrio en barrio, buscando fondos para construir su
estructura teatral. Lanzan el proyecto “Un teatro lleno por una botella vacía”.
Con una camioneta vieja, los juglares hacen propaganda por todo Guayaquil.
Integrantes del Grupo de Teatro El Juglar
Gracias al apoyo de la gente a través del reciclaje, el grupo logra pagar los dos meses de entrada y el mes de arriendo de una pequeña sala para ensayos y preparación de futuras obras ubicada en la calle Boyacá 1616 y Clemente Ballén, en un segundo piso. Luego les obsequian restos de madera con los que construyen escenarios, sillas, escalinatas y butacas. El Juglar empieza a cosechar el éxito esperado, y se popularizan definitivamente con la obra Guayaquil Superstar, con la que inclusive realizan 6 funciones semanales: dos funciones cada viernes, sábado y domingo.
Afiche de la obra “Guayaquil Superstar”
Ernesto se despide de Guayaquil dejando semilla
en sus amigos. Segura toma la decisión, como en un inicio hecho por Suárez, de
convocar a un seminario-taller gratuito de teatro y, junto a Interllige, forman
el grupo de teatro La Mueca en 1983 (a este grupo se suman los actores Andrés y
Héctor Garzón y Sandra Pareja) y el Teatro El Ángel en 1984.
Maestra Vida, 1985
Y entre el drama y la
comedia La Mueca
consigue inspiración de la ópera salsa de “El Poeta del Pueblo”, el panameño
Rubén Blades, Maestra Vida, álbum producido por Willie Colón bajo el sello de
Fania Records, para producir una obra teatral del mismo nombre con la cual
realizan una gira de presentaciones en Argentina, Chile y Perú. El montaje de
la obra es dirigido por Taty Interllige y cuentan en el elenco, aparte de
Segura, con Andrés Garzón, Héctor Garzón y Richard Barker.
https://www.youtube.com/watch?v=d9sTnPMP15E
De ese álbum y su obra obtienen ideas sobre las
contradicciones urbanas en cualquier esquina de cualquier barrio
latinoamericano de fines del siglo XX y las reflexiones políticas sobre la
representación de la identidad, de las costumbres, de los pensamientos.
Comienza la génesis de una familia disfuncional compuesta por integrantes de
personalidades marcadas, surgida de la cotidianidad de la calle, de la
idiosincrasia ecuatoriana.
https://www.youtube.com/watch?v=gQehuHqU66E
Andrés Garzón y Oswaldo Segura en la obra Maestra
Vida, 1985.
El boleto
de Lotería, 1986
El limeño Héctor Cáceres debe dirigir una
propaganda para la Lotería de la Junta de Beneficencia de Guayaquil en menos de
40 segundos. La trama, sencilla. Mientras maneja, un joven pero avejentado
chofer de buses de la línea 82, se detiene para observar en un cartel el número
de la suerte de la lotería, el cual coincide con su boleto. ¡ME LA GANÉ, POR
DIOS SANTO, ME LA GANÉ! grita emocionado mientras celebra con todas las
personas su buena fortuna, la cual le premia con la cantidad de 30 millones de
sucres ($1500 actuales). La pregunta de cierre es la siguiente: “Y usted, ¿qué
haría si se ganara la lotería?”.
Este comercial muestra como su protagonista a
Oswaldo Segura, de 26 años, e interpretando el papel de policía/agente de
tránsito, a Héctor Garzón, de 22 años. La propaganda se populariza y se graba
en la mente de los ecuatorianos, en especial la frase de victoria del chofer.
Interllige aprovecha el impacto mediático del comercial y, en base a este, crea
la obra “¡Me la gané, por Diosito Santo!” la cual repleta el Teatro Candilejas
del Unicentro en 1987 y de la que sale La Familia Vera: medios hermanos hijos
de un padre ausente al cuidado de una esposa abnegada. La audiencia se
identifica con ellos, representantes del día a día, sin dinero que invertir a
futuro, consecuencia de un país estancado.
https://www.youtube.com/watch?v=KDqkUNOHCBs
Mis
Adorables Entenados, 1988
“¡Me la gané, por Diosito Santo!” es un éxito y
permanece en cartelera por más de un año. Xavier Alvarado Roca, fundador de la
cadena de televisión Ecuavisa, quiere ver con sus propios ojos el revuelo que
la obra ha generado y lo comprueba en una sola función. Propone a Interllige
crear un especial de la obra para transmitirla en el canal. Interllige declina
su proposición y le ofrece una contra oferta: convertir a la obra en una serie
televisiva. Alvarado acepta la propuesta con una condición: Segura conserva su
papel como Felipe, pero los demás actores deberán ser reemplazados por rostros
“más aptos para la pantalla chica”.
Cecilia Caicedo, actriz que interpretaba a
Lupita en la obra, debido a sus horarios de trabajo y a su edad, que no estaba
acorde para representar a la madrastra, es eliminada del reparto. Amparo
Guillén, actriz a medio tiempo debido a su trabajo en la Comisión de Tránsito, y
quien nunca vio la obra, será elegida como la nueva Lupita, madrastra de los
hermanos Vera y esposa casada por lo civil y eclesiástico con el siempre
ausente Ángel Vera; Oswaldo y Taty no admiten más cambios: los mismos actores
que personifican a los personajes en la obra, se quedan.
- Andrés
Garzón, de 20 años, interpreta a Pablo Vera (basado en su propio padre), de 35
años, quevedeño, primer entenado de Lupita e hijo mayor, representante de los
trabajadores y, a causa de su mal carácter, despedido frecuentemente de cachuelos ocasionales.
- Héctor
Garzón, con 23 años, interpreta a Rosendo Vera, la “alegría del hogar” y eterno
estudiante de medicina (Héctor fue estudiante de medicina hasta tercer año, y
esto le permitió desarrollar de mejor forma su personaje).
- Richard
Barker, de tan solo 17 años, se encargaría de interpretar a Stacy Vera,
esmeraldeño, el hijo negro de Ángel Vera (para construir su personaje, Barker
recibe ayuda de Segura en cuanto a la forma estereotipada de hablar como negro;
para desarrollar mejor su personaje, no salía de él, tanto que toma la línea 50
de buses que lo lleva a su casa en Cristo del Consuelo como Stacy).
-
Oswaldo
Segura, de 29 años, interpreta a Felipe, hermano menor de los Vera, vividor,
vago y arribista. Cholea
constantemente a sus hermanos negando su cholería propia y busca por todos los
medios posibles aparentar pertenecer a una clase social alta y no a la
“subterránea tirando para subsuelo” a la que pertenece.
A la telecomedia se suma Sandra Pareja, de 21
años, quien inició su carrera actoral a los 16 años con El Juglar. Ella se
encarga de interpretar a Maribel, mejor conocida como “La Virola”, quien está
completamente enamorada de Felipe. Escogen como nombre para la serie “Mis
Adorables Entenados” como parodia del título de la serie “Mis Adorables
Sobrinos”, nombre para Latinoamérica del programa de televisión estadounidense Family Affair. El primer capítulo se
estrena el sábado 11 de marzo de 1989 por la señal de Ecuavisa.
El Ecuador entero se enamoró de la Familia Vera
en sus tres temporadas con 36 capítulos durante sus dos años de emisión al
aire.
Datos de interés:
-
La
casa en la que vive la Familia Vera está ubicada en las calles Tomás Martínez y
Rocafuerte en el centro de Guayaquil (ahora es un parqueadero).
-
Los
cuadros con las madres de cada uno de los entenados son los mismos entenados,
pero travestidos.
-
Ángel
Vera en las fotografías es Héctor Cáceres, director de la propaganda del boleto
de lotería.
-
La
canción de introducción para la serie es The
Hammer, calipso de David Rudder y para su final la canción es La Lotería de
Wilfrido Vargas.






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